Loe
Lo sabíamos:
Cuando las últimas caricias lloraban la mañana,
que pasado,
cuando aceptáramos esto.
Lo recordaríamos
como esos anuncios.
Con gusto,
pero sin recordar la marca.
Organizamos los tiempos
y escogimos el minutero más rápido.
Los desplazamos un par de horas hacia delante,
y nos comimos el postre, hambrientos
Dejando los restos en el molde,
desmigados.
Tan sólo,
porque nos daba vergüenza cogerlos con lo dedos para llevárnoslos a la boca.
Tanta,
que siquiera conseguimos saciarnos.
¡Escucha!, gritábamos afónicos de miedo
suspirando,
enclaustrados entre los olores
Porque sabíamos que la sinrazon nos llevaría a la posibilidad
de otro menú barato en forma de fast food
cuyo sabor nos hiciera salivar tanto que
olvidáramos sus propiedades.
Logramos olvidar el…







